La gente del pueblo evitaba pasar cerca de la mansión, pues decían que podían escuchar gritos y lamentos que salían de ella en plena noche.
Pero un día, un joven aventurero llamado Tom decidió explorar la mansión, decidido a descubrir la verdad sobre los rumores de fantasmas.
Tom entró en la mansión con cautela, iluminando el camino con una linterna. De repente, escuchó un ruido detrás de él. Se giró y vio una sombra en el pasillo. Tom comenzó a correr, pero tropezó y cayó al suelo. La sombra se acercó a él, y entonces Tom se dio cuenta de que se trataba de una mujer con un vestido antiguo y un rostro pálido y desfigurado.
La mujer comenzó a hablar con una voz temblorosa y triste, contándole la historia de la familia que había vivido allí y cómo habían sido asesinados por un pariente lejano que había heredado la mansión. La mujer le explicó que ella era el fantasma de la hija menor de la familia, quien había sido la única en escapar del asesino, pero que había muerto poco después de pena y dolor. Tom, aterrorizado, decidió que era hora de irse.
Pero mientras corría hacia la puerta, las puertas de la mansión se cerraron con fuerza, atrapándolo en el interior. Tom se dio cuenta de que los fantasmas de la familia estaban furiosos por su presencia allí. De repente, las luces se apagaron y una densa niebla comenzó a llenar la habitación. Tom sintió como si cientos de manos frías lo tocaran y jalaran.
Entonces, una luz brillante apareció ante él, y vio la figura de la hija menor de la familia, que le dijo que lo dejaría ir si prometía contar la historia de su familia y ayudar a encontrar al asesino. Tom aceptó, y la niebla comenzó a disiparse. Las puertas se abrieron y Tom salió corriendo de la mansión, sintiendo que algo lo seguía.
Pero al mirar hacia atrás, solo vio la sombra de la mujer desvaneciéndose en la distancia. Desde ese día, Tom cumplió su promesa y contó la historia de la familia a todo el que quisiera escucharla, ayudando a traer justicia para los fantasmas que habitaban la mansión encantada en la colina.
La mansión encantada esta ubicada en el pueblo de Ravenwood, ubicado en el condado de Sussex en el sur de Inglaterra. El pueblo esta rodeado por densos bosques y colinas escarpadas, y la mansión estaría ubicada en lo alto de una colina, mirando hacia el pueblo.
La familia Blackwood estaba compuesta por cuatro miembros: el padre, la madre y dos hijos pequeños. Se dice que la familia fue asesinada por un intruso desconocido que entró a la mansión en una noche oscura y lluviosa.
El asesino apuñaló a los padres mientras dormían en sus camas, y luego
persiguió a los niños a través de la mansión antes de asesinarlos también. Los
cuerpos fueron encontrados al día siguiente por los sirvientes de la familia, y
el asesino nunca fue atrapado.
En la escena del crimen, los sirvientes de la familia Blackwood entraron a la mansión y descubrieron una escena aterradora. La habitación de los padres estaba bañada en sangre, con sus cuerpos sin vida tendidos en las camas.
Había señales de lucha y destrucción en toda la habitación, lo que indicaba que los padres habían intentado defenderse del atacante. En otras habitaciones de la casa, se encontraron los cuerpos sin vida de los dos hijos, con heridas de arma blanca en sus cuerpos pequeños.
La casa estaba en completo desorden, con muebles
volcados y objetos rotos, lo que indicaba una lucha violenta en toda la casa.
Los sirvientes no encontraron ninguna pista clara sobre el asesino, excepto una
nota misteriosa dejada en la escena del crimen que decía: "La venganza es
dulce".


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